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  • Daniela Delgado

11 preguntas que debes hacerte antes de rendirte.



Cuando te des cuenta de que tu proyecto personal está entrando en esa dinámica, hazte las siguientes preguntas antes de decidir si lo abandonas definitivamente, lo mantienes en espera o continúas con él a pesar de todo:


1. ¿Cuál es tu causa?

Relájate y recuerda porqué empezaste a trabajar en ese proyecto y por qué te entusiasmaba tanto al principio. Reconsidera la necesidad del proyecto. ¿Han cambiado tus objetivos o es que han aparecido otras circunstancias en tu vida que no dejan ver lo importante? Sé honesto contigo mismo. Si ha cambiado tu visión de la vida, puede ser muy razonable abandonar ese proyecto. Pero si lo haces por la razón equivocada, te arrepentirás.

Una causa importante es la mayor fuente de motivación que puedes tener.


2. ¿Cuál es el verdadero problema?

¿De verdad se ha convertido el proyecto en un problema, o es una tarea del proyecto la que te está dando problemas? Detecta y aisla el problema. Puedes usar técnica de los cinco porqués para eso.


3. ¿Necesitas ayuda?

¿Has llegado a un punto complicado y no sabes bien cómo continuar? Busca información. Documéntate. Busca personas que ya han pasado por ahí. Busca en internet, busca en las redes sociales. No tengas miedo de preguntar, a la gente le gusta ayudar y sentirse útil. Considera también la posibilidad de pagar por el servicio que necesitas. Si no conoces a la persona que te puede ayudar, seguramente conocerás a quien te la pueda presentar.


4. ¿Necesitas motivación?

Busca cómplices. Comparte tu proyecto con más gente; ellos te irán preguntando de vez en cuando cómo va la cosa, y eso te mantendrá motivado. Ellos tendrán expectativas y tú querrás satisfacerlas. Rodéate de la gente adecuada, positiva y motivada. Además, asegúrate que sigues estos consejos para mantener la motivación.


5. ¿Hay personas a tu alrededor que te desaniman a continuar?

No dejes que los demás te pongan en desventaja. No tienes por qué hablar de todo con todo el mundo. Evita hablar del tema con quien no te aporta nada, y hazlo a menudo con quien te ayuda a mantener tu motivación alta.


6. ¿Te estás saboteando tú mismo?

¿Estás diciéndote a ti mismo que “no puedes hacerlo”, que “es demasiado complicado”, que “no pasa nada si lo dejas pasar”? No te pongas en desventaja tú mismo. Tienes que matar esa vocecilla que te sabotea. Elimina de tu vocabulario el “no puedo”. Claro que puedes.


7. ¿Tienes miedo?

¿Miedo a fracasar? ¿O miedo al éxito? Afronta tu miedo y transfórmalo en motivación. Piensa honestamente en ello, y verás que la verdad es mucho menos dramática cuando sale a la luz. No permitas que el miedo te impida hacer cosas, porque es una dinámica que puede condicionar tu vida entera. ¿Qué es lo peor que podría pasar?


8. ¿Está fallando tu fuerza de voluntad?

No importa cuánto te llene un trabajo, siempre pasarás por etapas en las que tendrás menos entusiasmo. Todo el mundo las tiene y no es motivo para abandonar, sino para reforzar tu voluntad. Controla tus dudas. Recuerda que la fuerza de voluntad es un recurso limitado. Actúa como un músculo y, si no lo ejercitas, se vuelve débil. Por el contrario, cuanto más lo uses, más fuerte será.


9. ¿No estás haciendo nada?

Pues da un paso más. No pienses en el proyecto completo ni en los posibles obstáculos que encontrarás en el camino. Céntrate en hacer algo. Probablemente estés pensando de más. Si de verdad hay un problema, solo te darás cuenta de su verdadera magnitud trabajando en ello.


10. ¿Estás midiendo tu progreso?

Si no es así, define y desarrolla el proyecto con alguna aplicación software que te permita ver qué llevas hecho, qué te queda por hacer y cómo vas progresando. También puedes utilizar papel y lápiz, pero asegúrate de que tienes una visión clara del conjunto en todo momento. Siempre querrás nutrir algo que ves que va creciendo gracias a ti.


11. ¿Estás trabajando con regularidad?

No dejes de trabajar durante largos espacios de tiempo en tu proyecto. Sí, es verdad que tienes muchas cosas que hacer, pero piensa que los descansos largos llevan a procrastinar, y la procrastinación lleva a abandonar. Utiliza recordatorios para no estar más de dos o tres días sin avanzar. Si un día solo puedes trabajar 15 minutos, no importa, hazlo.

Y, por último, acepta el dolor. Trabajar es duro, y un proyecto personal es trabajo adicional. Si fuera fácil, habría más gente haciendo grandes cosas. Si quieres marcar la diferencia, tienes que superar eso. Si te apasiona lo que haces, abandonar no es una opción. Sí, a veces, puede ser frustrante, pero tienes que saber lidiar con esa frustración.

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